lunes, 5 de marzo de 2012

-¡No, gracias! Me he retrasado un poco en el café. Se lo agradezco.
Llevó la mano a su casco cuando me separé de él. Su amabilidad me había abrumado, y lloré por no tener cinco coronas para dárselas. Me paré lentamente; me golpeé la frente, y lloré cada vez más violentamente según se alejaba. Me insulté a mí mismo por mi pobreza, me di nombres de pájaros, inventé denominaciones hirientes, preciosos hallazgos de groseras injurias que me aplicaba a mí mismo. Proseguí hasta que casi llegué a mi puerta.
Al llegar, descubrí que había perdido mis llaves.

"HAMBRE". Knut Hamsum.