Llevó la mano a su casco cuando me separé de él. Su amabilidad me había abrumado, y lloré por no tener cinco coronas para dárselas. Me paré lentamente; me golpeé la frente, y lloré cada vez más violentamente según se alejaba. Me insulté a mí mismo por mi pobreza, me di nombres de pájaros, inventé denominaciones hirientes, preciosos hallazgos de groseras injurias que me aplicaba a mí mismo. Proseguí hasta que casi llegué a mi puerta.
Al llegar, descubrí que había perdido mis llaves.
"HAMBRE". Knut Hamsum.
Me cuesta este libro... Me acuerdo mucho de las obras de sociología de Maurice Halbwachs y de su absoluto del ser social. Es el hombre en su dialéctica contra las expectativas (las ajenas, que son propias, y viceversa), contra sus ideales (idem)... Y siempre es víctima, de sí mismo y de los demás.... Es el hombre alienado que no elige su destino; es como si se hubiese anulado su voluntad y fueran las circunstancias las que lo vapulearan de acá para allá... Es una novela brillante, muy naturalista y que, como tal, se regodea en la fatalidad. Su estética maravillosa la convierte en atemporal, cierto, pero sus sentimientos y motivaciones, por suerte, ya han caducado. Hoy el contexto es otro y debemos hacer una lectura distanciada, anacrónica, que nos permita apreciar su belleza.
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